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¿Cual es el camino del mercurio desde la calza al cuerpo?

Siete restauraciones  de amalgama corresponden a un peso de unos 2 gramos de mercurio puro.  Tan solo un gramo de mercurio conduciría a la muerte por inyección directa. Soportamos esta gran cantidad de esta sustancia porque en primer lugar existe en su forma metálica, que relativamente es poco tóxica y en segundo lugar porque se disuelve y es absorbido por el cuerpo lentamente. A solo 20 grados centígrados  el mercurio se evapora y en esta forma de vapor es altamente tóxico. Al existir en la boca a veces temperaturas entre 34 y 38  grados centigrados, continuamente se libera vapor de mercurio y es absorbido por el cuerpo. Esta liberación de mercurio aumenta por masticar fuertemente, pastas dentífricas con flúor, comidas y bebidas calientes o ácidas, fumar y masticar chicles.
Investigadores de la Universidad de Erlangen (Alemania) descubrieron que al masticar chicles el contenido de mercurio en la saliva sobrepasa el valor máximo autorizado de mercurio en agua potable por el factor 190!
Los demás componentes de la amalgama contaminan el cuerpo,ero el problema principal sigue siendo el mercurio. Así, cada ciudadano ingiere anualmente unos 560 mg de mercurio a través de sus restauraciones y según la regla de Habermann con dosis pequeñas pero prolongadas se sufre la misma gravedad de intoxicación que con intoxicaciones agudas o en corto plazo.
        El mercurio llega al cuerpo a través de los siguientes cuatro caminos:
1. Desde la cavidad bucal y nasal llegan vapores de m a la circulación sanguínea y a través de los nervios directamente al cerebro.
2. Los vapores se ingieren parcialmente por el pulmón a través de las vías respiratorias. Así pasan también a la circulación sanguínea, dónde se transforma una parte del vapor de mercurio: oxida a iones de mercurio. Una forma del mercurio aún más tóxico que el vapor. Puesto que órganos como el hígado, la bilis el corazón y el riñón trabajan como un filtro sanguíneo, es aquí dónde se almacena principalmente el metal tóxico.
3. Cuando masticamos se desprenden partículas de amalgama en su forma metálica todavía inocua y se las traga. La flora intestinal natural transforma estos partículas y el vapor de mercurio en la forma más peligrosa del metal: metílmercurio. Este proceso se llama metilación. Numerosos experimentos y estudios confirman este proceso. Aún así es desmentido por muchos dentistas y odontólogos. Desde el intestino pasa el metílmercurio a la circulación sanguínea y finalmente a los órganos.
4. El metal se difunde a través de las encías, las raíces dentales y la mandíbula hasta el sistema nervioso central y al cerebro.
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